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Gonzalo Puch presenta "Intemperie" en la Sala Atín Aya

La muestra se inaugura el 26 de abril a las 20 horas, y supone el proyecto más importante concebido por el artista en la última década

La Sala Atín Aya, acoge la exposición ‘Intemperie’ de Gonzalo Puch, una muestra comisariada por Sema D'Acosta, considerada en este momento profesional del artista un reencuentro con la ciudad en la que nació tras años de itinerancia por otras latitudes geográficas, artísticas y personales.

INTEMPERIE es el proyecto más importante concebido por Gonzalo Puch (Sevilla, 1950) en la última década, un propuesta global que reúne obra de sus últimos cuatro años, en su gran mayoría inédita. Con esta exposición, el autor recupera su ciudad y vislumbra la posibilidad de cerrar un ciclo que precisamente comenzó aquí hace treinta años, cuando a partir de 1986 decidía abandonar la pintura y apostar por la fotografía y otras derivas de la imagen que lo han llevado a la instalación, el video, la performance o la danza. Este ciclo personal de largo recorrido que ha pasado por diferentes etapas y lo ha convertido en un artista de referencia no sólo en España sino también a nivel internacional, vuelve ahora al punto de partida al retomar aspectos sustanciales del dibujo y la pintura de forma recurrente, una sorprendente deriva que para Puch ha supuesto una liberación a la vez que una ruptura.

En estos últimos trabajos, ya no vamos a encontrar simplemente la Naturaleza y su deterioro como forma de generar una atmósfera en torno a un escenario con una cierta narratividad, sino que se han dado cita otros elementos que permanecían agazapados en su imaginario y que alteran, por fin, de una manera decidida el concepto de fotografía. Las nuevas representaciones plantean una serie de dudas ante lo que estamos viendo, un juego metalingüístico donde la imagen se vuelve un lugar de experimentación abierto a combustiones inesperadas, un sitio indefinido que produce al mismo tiempo atracción y extrañamiento.

La propuesta ideada para la Sala Atin Aya de Sevilla crea un diálogo con el espacio que se articula en tres niveles. La muestra comienza en la segunda planta del edificio, donde se presenta por primera vez la instalación audiovisual Cosas que sucedieron (2018) junto a otras piezas de video. En el nivel intermedio se ha diseñado una intervención site-specific donde un extenso montaje de fotografías y cortinas interpreta las paredes como un gran lienzo en blanco. Por último, en la planta baja encontramos diversas obras correspondientes a la serie Falsos soles (2015-2017), además de vitrinas con material personal y de taller. 

Gonzalo Puch utiliza la fotografía de manera intuitiva, procurando unir en un mismo intersticio vida, conocimiento y Naturaleza. Aunque el proyecto INTEMPERIE es inédito y se aprecian cambios formales significativos en relación con algunos de sus series anteriores, el artista sigue manteniendo con coherencia el discurso general que define su trayectoria, un tema recurrente como el enfrentamiento entre Hombre y Naturaleza al que vuelve constantemente para hacernos reflexionar sobre las relaciones que establecemos con el medio, vínculos insólitos en la mayoría de los casos condicionados por la descontextualización que genera un atrezo de carácter científico o relacionado con el estudio.

Si la fotografía escenificada ha sido el campo donde mejor se ha desenvuelto para reflejar esas contradicciones, progresivamente ha ido ensanchando su marco de acción hasta traspasar los límites de la imagen, concibiendo amplias instalaciones que recuerdan precisamente a los escenarios interiores que diseña en sus instantáneas. De la asepsia con apariencia seudo-experimental de trabajos de hace una década, ha ido pasando a otros terrenos más enmarañados y desconcertantes que incluyen estructuras casuales hechas con arquitecturas inservibles o  retales del paisaje, extraños escenarios en forma de collages y fotografías de otras fotografías intervenidas. Este marasmo de elementos yuxtapuestos nos habla, de modo indescifrable, de la comunicación entre personas, el deterioro del entorno, la relación entre lo artificial y lo natural o el poder de la representación como sustancia expresiva.